Un tejón yace inmóvil en una carretera local. Una patrulla de policía se acerca al cadáver en la oscuridad. Pronto se dan cuenta de que el animal no está muerto; ¡el tejón está muerto de borrachera por culpa de unas peras demasiado maduras! Cuando la policía intenta arrastrar a la criatura fuera de la carretera, ésta se despierta y las cosas toman un extraño cariz.